… Del que aún no se sabe mucho

En el articulo “Como desconectarse de la vertiginosa vida on line” redactado por Katie Beck en el diario La Nación, nos damos cuenta que permanecer en conexión puede tener sus beneficios y sus riesgos.

Las redes sociales comienzan en 1980 cuando Internet todavía no existía. En 1990 se crea el MUD (dominio de usuario múltiple) que se utiliza para el chat, para jugar, etc., que trajo la consecuencia de crear más relaciones comunitarias virtuales. La generación de hoy día no sabe lo que es un mundo sin Internet ya que desde el día en que nació, Internet estaba presente.

Estar conectados trae muchos beneficios, como por ejemplo mantener relaciones a larga distancia o también ponerte al día con amigos que, por más de que vivan cerca, no ves hace mucho tiempo. También, es una manera rápida y sencilla de acceder a información.

Sin embargo, estar conectados permanentemente puede traer riesgos. Muchas personas sienten que sus vidas están muy expuestas y que su privacidad se esta perdiendo. Al estar al tanto de esto, Gordan Savicic creó un servicio en donde se puede borrar todo tipo de información de los usuarios que lo deseen. “El servicio ha tenido mucho demanda: unas 90.000 solicitudes y hay un periodo de espera de un mes.”

El artículo de Katie Beck presenta el caso de Daniel Sieberg diciendo que “reemplazó su relación con allegados y seres queridos por una interacción con personas desconocidas pertenecientes al mundo de la red…”  Muchas veces sentimos que escribir en el muro de Facebook de un amigo es de gran valor, cuando en realidad no lo es. A veces los contenidos digitales nos muestran una forma más “facil” de acercarnos a las personas y de establecer relaciones. Escribir lo que nos pasa a través de un mail o por chat nos hace escapar de lo que es sentir vergüenza, temor, tristeza, etc.

En todos estos medios que marcan una distancia entre dos personas se pierden los recursos visuales, los gestos, el tono, etc. y cae nuestra identidad. A través de estos medios virtuales podemos mostrar, con más libertad, quienes somos; pero no nos damos cuenta que en realidad estamos creando una identidad falsa, ya que lo que nos ayuda a aprender y crecer son las experiencias, los desafíos e ir mas allá de lo “fácil”. Enojarse con una persona, llorar en frente de alguien, sentir miedo por decir lo que uno siente son todas cosas que se aprenden al estar, hablar y conversar con alguien en la vida real. El mundo virtual nos aleja de lo que es esta relación cargada de profundidad.

Tania Sturla

Fuentes:

– Sección Tecnología – Diario La Nación: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1305733

– Bibliografía de la materia de Tecnología e Información de la Comunicación

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